Aventura Americana Magazine - Miami
Wednesday, November 5, 2008

Topic: CINE

“Quantum of Solace” de James Bond

 

Por Alberto Duque López

 La película número 22 de James Bond muestra un héroe más vulnerable, golpeado por la supuesta traición de la mujer amada y con el trasfondo de un golpe de Estado en Bolivia y la corrupción más profunda en los organismos de seguridad y poder europeos.

Aunque el lector no lo crea, han pasado 46 años desde el estreno de la primera de las 22 películas protagonizadas por el agente secreto británico James Bond. El mundo ha cambiado. El Mal tiene más poder en el mundo entero. La Ley y la Justicia parecen objetos de museo, pero este personaje atlético, apuesto, cínico, valiente, irresponsable, con un apetito sexual voraz y un grado alto de alcoholismo, además de un conocimiento absoluto de todas las armas, largas y cortas, y las necesidades sentimentales y físicas de las mujeres, este hombre, sigue siendo el mismo, quizás más maduro, más sentimental, más enamorado y, en el fondo, más decepcionado de la especie humana. Más vulnerable. Más solitario. Más nostálgico.

Llega “Quantum of Solace”, la segunda película protagonizada por Daniel Craig (antes estuvieron Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton y Pierce Brosnan en películas buenas, regulares y malas, con directores y guionistas brillantes, medianos y opacos), y con una novedad fascinante: retoma la historia en el punto en que finalizó la anterior, “Casino Royale”, dos años atrás, como la continuación del peregrinaje que se impone Bond para sanar las heridas del alma, luego de la supuesta traición de su amada, Vesper, ahogada en las sucias aguas de Venecia al intentar la liberación de su hermano secuestrado.

En la escena final de “Casino Royale”, Bond capturaba al señor White, el cerebro de toda la operación encargada de financiar los grupos terroristas del mundo entero. Esta nueva película retoma la historia apenas una hora después. Poco a poco y en presencia de su jefe, M (la formidable Judi Dench), descubrimos lo que no queríamos saber: que la organización Quantum tiene infiltrados todos los niveles del gobierno británico y algunas esferas políticas de Europa y Estados Unidos, y que su plan inmediato es fomentar un golpe de Estado en Bolivia.

Mientras busca las verdaderas razones para el sacrificio de su amada Vesper y penetra los intestinos del Mal desde la estructura de Quantum (es el nombre más extraño, poético y críptico para una película que no sea de Fassbinder), Bond recorre los escenarios más delirantes, salvajes y peligrosos de Inglaterra, Panamá, Chile (como si fuera Bolivia, lo que provocó protestas chilenas), Austria e Italia, acompañado o enfrentado a dos bellas mujeres, Fields (Gemma Atterton) y Camille (Olga Kurylenko), y agentes  amigables como René Mathis (Giancarlo Giannini), Félix Leiter (Jeffrey Wright), o enemigos como el general Medrano (Joaquín Cosío) que quiere tomarse el poder pagando con extensos terrenos bolivianos y el peor de todos, el villano más peligroso que ingresa a la galería de la infamia en estas historias, Dominic Greene (Mathieu Amalric, uno de los grandes actores franceses, a quien pronto veremos en “La escafandra y la mariposa”), verdadero amo del Universo y a punto de adueñarse de la mayor fuente de energía natural, localizada en Bolivia. Con un golpe de Estado.

Lo curioso es que todos buscan vengarse de algo o alguien. Todos quieren saber lo que otros ocultan. Todos quieren desplazar, humillar, aplastar, seducir y vencer a los demás, utilizando los métodos más salvajes. En medio de las condiciones más peligrosas, dolorosas, mortales y apremiantes, Bond solo quiere saber dos cosas: Vesper, ¿realmente lo quería?, y ¿hasta dónde están minados por los corruptos el gobierno de Inglaterra y otros países? Y, ¿qué significa ese título en latín? ¿Grado de consuelo? ¿Para quién, para el mismo Bond?

Las mismas preocupaciones que tenían y sentían los antecesores de Daniel Craig: Sean Connery, para algunos, el mejor Bond de todos, quien protagonizó “Doctor No”, 1962, dirigida por Terence Young, con la bella Ursula Andress saliendo en biquini en la escena que pocos han podido olvidar: “De Rusia con amor”, 1963, dirigida por Terence Young, con Daniela Bianchi; “Goldfinger”, 1964,  dirigida por Guy Hamilton, con  Honor Blackman en el papel de Pussy y la escena delirante en la que esa hermosa mujer muere ahogada y recubierta de oro; “Thunderball”, 1965, dirigida por Guy Hamilton, con Claudine Auger; “Solo se vive dos veces”, 1967, dirigida por Lewis Gilbert, con Akiko Nakabayashi como Aki; “Los diamantes son eternos”, 1971, de Guy Hamilton, en la que Sean Connery aparece  por última vez, luego de un lamentable paréntesis protagonizado por George Lazenby, “Al Servicio Secreto de su Majestad”,  1969, dirigida por Peter Hunt, quizás las peor de todas.

Entonces Connery fue remplazado por Roger Moore, quien le dio menos elegancia, pero más picardía y acción al personaje con sus películas “Vive y Deja Morir”,  1973, con el director Guy Hamilton; “El hombre con el revólver de oro”, 1974, del mismo  Hamilton, con la rubia sueca Britt Ekland; “La espía que me amó”, 1977,  dirigida por Lewis Gilbert, con una de las mujeres más hermosas, Bárbara Bach; “Moonraker”,  1979, también de  Gilbert; “Solo para tus ojos”, 1981, con John Glen dirigiendo  la primera de sus cinco películas Bond; “Octopussy”, 1983, de  Glen; “En la mira de los asesinos”, 1985, también dirigida por  Glen, ultima película con Roger Moore, remplazado por Timothy Dalton, quien apenas filmó dos películas descartables, “The Living Daylights”, 1987 y “License to Kill”, 1989, ambas dirigidas por el artesano John Glen.

Pasaron cuatro años hasta cuando los productores contrataron a Pierce Brosnan para que filmara cuatro títulos cada vez más tecnificados y cargados de escenas eróticas: “Goldeneye”,  1995, dirigida por Martín Campbell; “El mañana nunca muere”, 1997, de Roger Spottiswoode, “El mundo no es suficiente”, 1999,  dirigida por Michael Apted, y “Otro día para morir”, 2002, dirigida por Lee Tamahori, con la escena de la morena Halle Berry saliendo del mar, en homenaje a Ursula Andress.

Transcurrieron otros cuatro años, descubrieron a un actor atlético y con tendencia a los personajes siniestros, Daniel Craig quien en medio de la incredulidad general logró convencer a todos con  “Casino Royal”, 2006, de Martin Campbell y ahora esta “Quantum of Solace”, 2008, dirigida por Marc Foster, el mismo (aunque nadie lo crea) de “Cometas en el cielo”.


Por Aventura Americana at 6:00 AM EST
Updated: Tuesday, November 4, 2008 1:03 AM EST

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