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AventuraAmericana.com
November 8, 2009
Topic: CINE
Hollywood está verde Por Alberto Duque López No es simple casualidad que tres de los más esperados estrenos se relacionen con la preocupación de Hollywood y la obsesión de directores, actores y guionistas con la Naturaleza, sus peligros, sus depredadores y, lo que es peor, su oscuro futuro. “The Cove” del director Louis Psihoyos, ganador de los premios del público en los últimos festivales de Toronto y Sundance, está llamado a provocar uno de los grandes escándalos del año porque sus camarógrafos lograron penetrar los sigilosos, poderosos y peligrosos círculos de los cazadores y asesinos de delfines en mares japoneses (especialmente Taiji, cerca de Osaka) y filmar, muchas veces de noche y camuflados como comandos las escenas más sangrientas y atroces que muestran cómo los animales son cazados, especialmente los más pequeños, troceados y empacados para consumo humano, cuando todos en Japón saben que esa carne contiene una alta dosis de mercurio porque viven en aguas contaminadas desde hace muchos años. La caza de delfines está supuestamente prohibida en el Japón (se calcula que al año más de 25.000 animales son despedazados) pero esta película que fue realizada durante cuatro años, con todos los recursos financieros, humanos y técnicos dignos de cualquier historia de Hollywood, demuestra que hasta la policía colabora con los cazadores porque, en varias oportunidades intentaron impedir la filmación. La segunda película se llama “2012”, dirigida por Roland Emmerich, especializado en ruidosas películas de desastres (“10.000 AC”, “Día de la Independencia”, “Godzilla” y “Stargate” entre otras historias en las que ni los camarógrafos se salvan), pero en esta ocasión enfocado en el año en que, según el calendario de los mayas, la tierra, el agua, el aire y el fuego se ponen de acuerdo para acabar con el universo, en medio de las escenas digitales más escalofriantes. En uno de los momentos más apremiantes, uno de los niños pregunta al padre por qué la tierra está siendo destruida y el otro responde, resumiendo la esencia de la película: “Porque hicimos todo para merecerlo”. La tercera y muy esperada película en esta llave de ambientalistas con cineastas pertenece a uno de los nombres míticos de Hollywood, James Cameron, quien regresa con “Avatar” doce años después de “Titanic”: la historia es premonitoria, porque muestra cómo en un futuro cercano los recursos naturales se extinguen y los habitantes de la Tierra tienen que trasladarse a otras galaxias en busca de alimentos. Hollywood, empujado en buena parte por el documental de Al Gore, “Una verdad incómoda” que ganó un Oscar y otros premios importantes, en el que sin alarmismo, pero con cifras abundantes comprueba la loca carrera de autodestrucción que sostiene la humanidad, ha respondido con entusiasmo a esta campaña para defender el planeta, y propiciado la realización de festivales en San Francisco, Seattle, Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos, dedicados al cine y el medio ambiente, en llave con eventos similares en ciudades del mundo como la italiana Cosenza, en la región de Calabria (donde el turismo está destruyendo las playas, el paisaje y las reservas marinas con sus implacables construcciones), con el nombre de Festival Internazionale Cinema Ambiente & Paesaggio, cada año, en la segunda semana de octubre. Películas como “Ghosts” de Nick Broomfield, “Nazareno” de Varo Ventura, “Un Beau Matin” de Charlotte y David Lowe y “You & I” de Kristijonas Vildziunas han provocado intensos debates por sus denuncias ambientales. Igual ocurre con el festival internacional de Cine del Medio Ambiente en Llobregat, Tortosa y Sant Feliu de Guixols, en la costa catalana donde las películas y los invitados analizan las amenazas al medio ambiente. Durante estos últimos años los espectadores también han sido impactados por películas como “The Happening” del discutido M. Night Shyamalan para quien ha llegado la hora en que la Naturaleza se vengue de todos los desmanes causados por el hombre; “Sunshine” del brillante Danny Boyle (el mismo de “¿Quién quiere ser millonario?”) que cuenta los esfuerzos de un grupo de astronautas y científicos por revivir un sol moribundo al que le queda poco tiempo para apagarse del todo, luego de su corrosiva “Exterminio” en la que unos cuantos mortales se esconden en Londres y sus alrededores de los miles de infectados de un virus que los convierte en depredadores; “The Last Man”, inferior a las anteriores, cuenta con humor negro lo que ocurre a los dos últimos hombres que quedan sobre la Tierra y la mujer que deben compartir. Antes de finalizar este año, otras películas documentales serán estrenadas: “Call of Life: Facing the Mass Extinction” sobre la amenazante pérdida de la biodiversidad y “11th Tour” producido y narrado por Leonardo DiCaprio sobre la urgente necesidad de reparar y recuperar el erosionado ecosistema. A propósito de DiCaprio, cada vez son más notables la participación, el interés y la militancia expresa de numerosos actores de Hollywood, cada uno a su manera, en numerosas y exitosas campañas a favor del medio ambiente, no solo con las películas que protagonizan y los actos públicos que encabezan, sino con distintas actividades dentro y fuera de Estados Unidos que de una u otra forma inciden en motivar a millones de personas para que luchen por la supervivencia del planeta. DiCaprio, Cameron Díaz, Patricia Arquette, Daryl Hannah y Larry David, entre otros, promocionan el uso de los automóviles híbridos que se mueven con electricidad y biodiesel, provocando menos contaminación atmosférica. Hannah ha sido una de las militantes ecológicas más agresivas. Sostiene actualmente una batalla con la petrolera Chevron (antes Texaco), por la contaminación de extensas zonas de bosques y aguas en Ecuador, y hace poco protagonizó una de las protestas más pintorescas en una zona forestal de California, donde una compañía pretendía talar los árboles, arruinar el ecosistema y construir una inmensa urbanización con centros comerciales y anchas avenidas. Hannah se encadenó a uno de los árboles e impidió el trabajo de las máquinas excavadoras. Mientras, ha sido una de las promotoras del ciclo anual de conferencias “Hollywood Goes Green”, en un hotel de Los Angeles, que busca el compromiso de las figuras de Hollywood con temas ambientales, como la producción de películas en este campo y el aporte a la lucha contra la degradación de la vida. Madonna, por su parte, auspició la realización de los conciertos benéficos Live Earth y lanzó una canción, “Hey You” en la que habla claro sobre estos problemas ecológicos. Un mismo día, el 7 de julio de 2007 bajo el lema “SOS por un clima en crisis”, millones de personas bailaron y gozaron y hablaron con artistas muy populares en escenarios de Londres, Río, Shanghai, Johannesburgo, Sidney, Tokio, Nueva York, Washington, Kyoto, Hamburgo y la Antártida. Dicen que es el concierto más grande realizado hasta ahora. Además de DiCaprio, Daryl Hannah, Madonna hay que destacar la labor de estrellas como Robert Redford (ha comprometido su festival de Sundance); Kevin Costner (pelea por los delfines y las ballenas); Sting (forma parte de varios comités internacionales); Matt Damon (participó de un documental sobre la Tierra y organiza la filmación de otro sobre los océanos amenazados y contaminados); Cameron Díaz (presentó en el canal juvenil MTV una serie de documentales sobre especies en extinción); Steven Seagal (convertido en defensor de las pequeñas y olvidadas comunidades en Estados Unidos y Europa amenazadas por las plantas de desechos tóxicos, muchas de las cuales se han visto obligadas a cerrar sus actividades bajo las presiones del actor); Jane Fonda (forma parte de varios comités que defienden el clima); el grupo Maná aunque no trabaja en Los Angeles tiene contactos con organizaciones de Hollywood sobre todo para defender los lobos marinos, los cocodrilos, las tortugas y sobre todo, los bosques tropicales; el actor Larry David y su esposa Laurie han conseguido a través de su página en Internet, más de 500.000 firmas para enfrentar el calentamiento global; Julia Roberts encabeza una campaña para que numerosas personas cultiven sus propias frutas y verduras; George Clooney aceptó grabar, gratuitamente, numerosos comerciales de televisión con campañas a favor del medio ambiente, y así sucesivamente mientras se calcula que la industria del cine en California, con sus autos, generadores y efectos especiales al aire libre emite al año más de 200.000 toneladas de sustancias nocivas para la atmósfera. Por supuesto, las recientes películas sobre conflictos ambientales no son las únicas. Están precedidas de algunas memorables como “El síndrome de China” con Jane Fonda, sobre la amenaza de una planta nuclear; “Silkwood” con Cher, sobre el asesinato de una mujer que se atreve a denunciar las pésimas condiciones de trabajo en otra planta nuclear; “Erin Brokovich” con Julia Roberts como la defensora de un pueblo contaminado por una fábrica; “Acción Civil” con John Travolta, con una situación parecida, entre otras. 
Por AventuraAmericana.com
at 11:58 PM EST
Updated: November 9, 2009 12:03 AM EST
October 23, 2009
Topic: CINE
Estrenos de cine del fin de semana 

Por AventuraAmericana.com
at 1:19 AM EDT
Updated: October 23, 2009 1:25 AM EDT
October 21, 2009
Topic: CINE
James Dean 54 años después
Por Alberto Duque López En septiembre del año pasado, lamentábamos la pérdida irreparable de Paul Newman, y comentábamos cómo, gracias al humor negro de la vida o las coincidencias que el cine provoca o simplemente por circunstancias cotidianas, el inolvidable a ctor, director, productor, activista político y empresario se había marchado a un nuevo set, pocas horas antes de cumplirse otro aniversario de la desaparición de uno de sus mejores amigos, James Dean, quien el 30 de septiembre completó 54 años de haber protagonizado la escena más espectacular e inolvidable de toda su carrera y toda su vida. Una vida que el también desaparecido director francés Francois Truffaut resumió con estas palabras: inadaptado y confundido, pelo revuelto, párpados hinchados, ojos miopes, cigarrillo en los labios y gesto de desamparo, era un héroe baudelaireano tan seductor, que podría matar a su madre cada noche y siempre se ganaría la aprobación del público. Como una prueba de que la leyenda James Dean antes que apagarse, todos los años crece en intensidad, esta semana que pasó fueron relanzados el documental que busca analizar hasta los huesos todos esos elementos que conformaban la personalidad del actor, modelo de millones de jóvenes en el mundo entero, en todos lo idiomas, obsesionados con la figura desgarbada siempre en jeans y camisetas que ha representado mejor que nadie la libertad, la rabia, la independencia, la imaginación, la soledad, la tristeza, las ganas de morir, las ansias de destruirse y sobre todo, un talento absolutamente desperdiciado. El documental titulado curiosamente, “Dean, el desconocido”, realizado por tres estudiantes de la escuela de cine de Nueva York y compuesto por medio centenar de entrevistas con sociólogos, sicólogos, historiadores del cine y, por supuesto, familiares y amigos que, rescatados del olvido, vuelven a contar sus recuerdos en medio de la niebla cada vez más espesa de la memoria. Además del documental fue reditada la biografía, “James Dean regresa de las cenizas”, armada sobre las entrevistas, las apariciones públicas y sobre todo, para delicia de sus seguidores, sostenida por los diálogos de sus tres películas, esas escasas palabras que quiso pronunciar en manos de esos tres directores que tuvieron la fortuna de cruzarse en el camino de una leyenda que, como van las cosas, amenaza con eternizarse, como Marilyn Monroe y Elvis Presley y Frank Sinatra, entre otros: Elia Kazan con “Al este del paraíso”, Nicholas Ray con “Rebelde sin causa” y George Stevens con “Gigante”. Por supuesto, el miércoles 30 de septiembre, miles de fanáticos detuvieron su respiración a la una de la tarde como ese otro 30 de septiembre de 1955, y recrearon en el mismo sitio de la tragedia, en una de las intersecciones de la autopista que une Paso Robles con Los Angeles, California, el momento en que James Dean estrelló su Porsche Spyder contra otro vehículo, cuyo conductor alcanzó a divisarlo varios segundos antes, redujo la velocidad, recibió el impacto salvaje y sobrevivió milagrosamente. El actor estaba finalizando el rodaje de “Gigante”. Murió como había vivido: de prisa, salvaje y solitariamente, apenas con tiempo. Durante el rodaje de las tres películas, su aire solitario, su aspecto de ángel derrotado y sus ansias sexuales y sentimentales desaforadas estremecieron a tres jóvenes bellezas como Pier Angeli, Natalie Wood y Elizabeth Taylor con quienes sostuvo encendidos romances, dentro y fuera de los rodajes. En su nota suicida, Pier Angeli habría de proclamar que el único amor de su vida era ese muchacho de jeans, pelo largo y gabardina sucia. Durante este medio siglo después de su muerte salvaje, James Dean ha sido adorado y eternizado por millones de adolescentes de todo el mundo, con su chaqueta roja, su pelo rubio, sucio y largo, sus jeans con medias blancas y mocasines, sus autos deportivos que los estudios trataban de esconderle y en miles de habitaciones sigue rampantes los afiches con las escenas más recordadas del ídolo: acostado en un convertible en el set de “Gigante” con la mansión al fondo; hablando con Elizabeth Taylor arrodillada a sus pies; caminando bajo la lluvia, con su gabardina, mientras Times Square se desdibuja como una pecera nostálgica; echado en el suelo al lado de Sal Mineo, jugando con un mono de cuerda, y así sucesivamente. Dicen que Robert de Niro, Al Pacino, Dustin Hoffman y otros son herederos de los gestos de James Dean, quien a su vez tomó lo mejor y lo peor de Marlon Brando. Puede ser. Lo importante es contemplar a Dean en algunas escenas claves que demuestran toda la fuerza dramática, la intensidad y, sobre todo, la soledad imaginativa que escondía con sus escasos años, suficientes para estremecer con el encuentro de Caleb con la madre en el burdel, o el momento en que descubre las medias de colores diferentes en el cadáver de Sal Mineo o esa escena después de la aparición del petróleo, cuando llega a la casa de Hudson y Taylor, sucio y desafiante, sabiéndose dueño del universo, el mismo que sigue rigiendo después de muerto. Por supuesto, en algunas salas de arte, todos estos días han proyectado el documental de Jim Sheridan, “James Dean: forever young” y reaparecieron las biografías “James Dean”, de George Perry, y “James Dean fifty years ago”, libro del fotógrafo de Magnum, Dennis Stock- aportes más interesantes para descifrar las claves de una figura tan atractiva como autodestructiva para la juventud occidental. Además de la nueva emisión de un estuche con cuatro discos que recogen las tres películas del héroe. Los 30 de septiembre todo el pueblo de Fairmount, en el verdadero Far West, se reúne en torno a su tumba, meta de peregrinos con su lápida de mármol rosa, réplica exacta de la original, robada en 1983, y de la copia, robada en 1998. James Dean: 1931-1955, dice, como única referencia al mito que enorgullece a Fairmount tanto “como el haber sido la cuna de la hamburguesa, del helado de cucurucho y del primer carro sin caballo, bastante antes del que logró armar Henry Ford”. Es que para ser recordado basta la referencia a su muerte antes de cumplir los 25 porque fue el primer muchacho del cine que hizo de joven representando, sin pretenderlo siquiera, a toda una generación de chicos perdidos como él. El francés Edgar Morin escribió que a partir de Dean "la adolescencia llegó a ser consciente de sí misma como grupo particular de edad, oponiéndose a otros grupos de edad y definiendo su propio espacio imaginario y espacios culturales". Alguien dijo que, “detrás de este mito hubo un chico inquieto, poco paciente, acomplejado por su miopía y por su baja estatura, que fascinaba a hombres y mujeres con su desapego por las formas, sus suéteres remendados y los jeans desteñidos y andrajosos (en tiempos en que no se usaban), y esos ojos increíblemente azules de seductor perverso. Pasó por la vida como una ráfaga y nadie arriesga a apostar si hubiera llegado a ser mito de no haber muerto tan joven, con una carrera cinematográfica de apenas 16 meses y tan sólo tres películas filmadas para la Warner Bros. -de los que él sólo llegó a ver una: ‘Al este del Paraíso’. Otro escribió que Dean, “vivió buscando gozar en una fracción de segundo la intensidad de una vida incierta, y era tan temerario y amaba de tal forma los motores que los productores de Hollywood le prohibieron por contrato participar en carreras de automóviles mientras durara la filmación. Allá iba el 30 de septiembre, ya casi terminado el rodaje de “Gigante”, a correr en las pistas de Salinas, cuando lo encontró la muerte en un cruce de caminos. 
Por AventuraAmericana.com
at 1:45 AM EDT
Updated: October 23, 2009 1:44 AM EDT
October 9, 2009
Topic: CINE
"Julie & Julia": ¡Bon Appetit! Por Alberto Duque López Ningún otro término se ajusta mejor a la naturaleza de una película que todos los que aman la cocina y la buena mesa, la vida y el buen humor, deben mirar más de una vez: deliciosa. Es un deleite contemplar la historia de estas dos mujeres llamadas Julia (Child y Powell), que vivieron en épocas separadas, cuarentas y noventas, y no alcanzaron a conocerse, que contaron con maridos adorables y solidarios, que fueron salvadas por la cocina aunque al principio no tuvieran la menor idea sobre el uso de peroles y fogones, que supieron desmenuzar, mezclar y personalizar los ingredientes de ese ritual, ese oficio, esa actividad, ese sentimiento, esa emoción que vienen desde las raíces más antiguas del ser humano y se convierten en esas texturas, esos sabores, esos colores que en la obsesión de cada una se apoyaron siempre en la cocina francesa, tan deliciosa como ambas mujeres interpretadas por Meryl Streep (grande, gorda, torpe, insegura, chillona) y Amy Adams (buscando su verdadero lugar en el mundo en medio de los mayores conflictos, a la sombra de la otra, distante e inalcanzable). La película “Julie & Julia”, dirigida por una estupenda realizadora, Nohra Ephron (la misma de “Cuando Harry conoció a Sally” y “Sleepless in Seattle”, románticas y divertidas), y autora de varios libros en los que la comida es elemento vital, se basa en dos obras entretenidas: “Mi vida en Francia” de Julia Child y “Julie & Julia” de la escritora Julie Powell. La primera es la autobiografía de esa mujer que comparte París con el marido, sostiene una abundante y viva correspondencia con familiares y amigos lejanos, y es testigo de una serie de situaciones históricas, en Francia y en Estados Unidos, como la caza de brujas y la Guerra Fría. La segunda obra fue escrita por esa empleada pública que se inventa un blog en el que, durante 365 días, practica 524 recetas de Child, convirtiéndose en toda una celebridad, aún entre quienes no conocían a esa leyenda de cuarenta años atrás. Hábilmente, la película mezcla las dos épocas (cincuentas y sesentas con los noventas), los dos escenarios (Francia y Nueva York), las dos sensibilidades, las dos historias de amor y los conflictos, triunfos, derrotas y emociones de los cuatro, incluidos los maridos. Pocos personajes tan fascinantes y auténticos como Julia Child que Meryl Streep con su interpretación, igual que el año pasado hizo con Abba y “Mamma Mía”, ha relanzado, provocando un nuevo fervor, no solo con Child, sino con la cocina francesa. Recordemos la historia, cuando un 3 de noviembre de 1948, un miércoles frío, lluvioso, oscuro, un barco llegó al puerto francés de Le Havre con una pareja de norteamericanos, Paul Child y su esposa Julia. Se habían conocido en 1944, en Ceilán, cuando ambos trabajaban en la embajada de Estados Unidos. Luego coincidieron en China. Se casaron en 1946 y vivieron dos años en Washington, hasta que Paul fue asignado a la embajada americana en París. Luego de desembarcar 11 maletas y baúles, y un enorme automóvil, se marcharon por carretera hasta Ruán, en busca del restaurante La Corona, fundado en 1345 y recomendado por la guía Michelin. En esa, la primera comida de Julia Child en Francia, descubrió muchas cosas que cambiaron su vida: que los franceses bebían vino al mediodía; que la mantequilla era el secreto de esa cocina; que la vinagreta preparada con limón, vinagre, aceite de oliva, sal y pimienta… era celestial; que los meseros contagiaban con su alegría al servir; que el primer plato, ostras, bautizadas “portuguesas”, era insuperable, lo mismo el segundo, con ese bocado que degustó con los ojos cerrados, como si fuera la primera vez que probaba el pescado; que el sabor crujiente de la baguette no tenía igual lo mismo el postre preparado con fromage blanc y, lo mejor de todo, cada vez que les servían algo, el mesero pronunciaba las dos palabras que se convertirían en el lema de esta mujer: “Bon Appetit”. Cuando llegó Julia Child (nació en una familia acomodada en California, con un padre ultra republicano) a Francia, no sabía cocinar, ni tenía oficio alguno. Buscando una actividad que la sacara de ese vacío, descubrió la cocina francesa en una academia, y con buen humor, paciencia, el apoyo del marido, intuición y terquedad, además de 12 libros publicados (el primero en 1961), una serie de programas de televisión y otras actividades, supo revelar con simplicidad y espontaneidad el delicioso misterio de la cocina francesa entre las clases populares de Estados Unidos. Lo que uno siente en los libros, los programas y las opiniones de Julia Child (captado con imaginación y buen gusto en la película), es que no solo aprendió a cocinar los platos franceses, sino a comer bien y descubrir todos los tesoros escondidos en las plazas de mercado de barrio donde los vendedores de carnes, pescados, frutas, verduras y especias le corregían su pronunciación cómica, mientras ella era la única en afirmar que los franceses eran los más simpáticos del mundo. Child se enamoró de Francia y los franceses de ella, y más tarde las amas de casa norteamericanas que colocaban ante el televisor en blanco y negro una mesa con los implementos e ingredientes para repetir paso a paso la preparación de esos platos que tenían nombres impronunciables, también se aficionaron a los platos franceses. Fue una verdadera revolución en la vida cotidiana de Estados Unidos. El 4 de octubre de 1949, justo al año de su llegada, entró a la escuela Cordon Bleu y mientras el marido trabajaba en la embajada y engordaba, y vivían con los 95 dólares que devengaba semanalmente, llegó a conocer y dominar como pocos extranjeros los sabores, los procesos, la historia, las variaciones y mezclas infinitas, la disciplina, la creatividad, los excesos, los cocineros maravillosos, los equipos, los rituales y todo cuanto debía aprender de la buena mesa francesa. De ese aprendizaje le quedaron dos lecciones: cocinar con simplicidad y jamás dar explicaciones o justificar sus errores en la cocina, como cuando los enormes patos y pollos se estrellaban contra el piso. Nacida el 15 de agosto de 1912, en Pasadera, California, vivió hasta el 13 de agosto de 2004, en Santa Bárbara. Su marido, 10 años mayor que ella, antes de esos seis años que compartieron en París, Marsella y Provenza, ya conocía Francia, hablaba el idioma, era fotógrafo y gastrónomo, y supo alimentar todos los sueños de la esposa hasta su muerte en mayo de 1994. En la película es interpretado con humor por Stanley Tucci. El otro personaje, Julie Powell (Amy Adams logra un personaje juvenil, caótico y ambicioso), era una novelista frustrada que trabajaba en una oficina municipal a favor de las víctimas del 11 de septiembre. Agobiada por la rutina, descubre que su vida puede cambiar escribiendo un blog con las recetas de Julia Child, a quien adoraba. También apoyada por el marido, mantuvo esa disciplina durante un año y cocinó todas las noches las recetas que en número de 524 le cambiaron la vida y la convirtió en un personaje dentro de la cultura popular norteamericana. Sus experiencias divertidas supo convertirlas en el libro “Julie & Julia” que, lo mismo que “My life in France” de Child actualmente son éxitos de librería. Nacida en Texas, 1973, sus blogs fueron recogidos en este libro simpático al que han seguido otras publicaciones literarias. Esta es una película sobre dos mujeres fantásticas. También sobre el amor a la comida, a la cocina, a los olores, a los sabores que muchos de los lectores, seguramente, han disfrutado en sus fogones. Una penúltima anotación Meryl Streep y Amy Adams, con estupendas carreras cada una, ya habían compartido otra película, “La Duda”, como las monjas que acaban con la carrera de un rebelde sacerdote. Con la diferencia de que ahora, nunca se encuentran, solo en ese museo donde exhiben la cocina y los ambientes reales en que Julia Child deshuesaba un pato mirando a la cámara de televisión, la misma ante la cual Dan Aykroyd logró una de sus burlas más sangrientas. Y una última: el libro “Dominando el arte de la cocina francesa” y la serie de programas en televisión, “The French Chef” de Child, inspiraron el blog de Powell y este, su libro “Julie & Julia” y este, buena parte de la película. O sea, que el dominio de la televisión en los sesentas equivale al éxito de los blogs en este siglo. ¡Bon Appetit! 
Por AventuraAmericana.com
at 12:34 AM EDT
Updated: October 12, 2009 3:32 PM EDT
September 28, 2009
Topic: CINE
Enemigos Públicos: un solitario llamado John H. Dillinger Por Alberto Duque López En la avenida Lincoln, en pleno corazón de Chicago y marcado con el número 2433 funciona un cine que antes se llamaba Biograph y ahora Victoria Gardens Biograph. Junto a las puertas y a la taquilla, sobre un andén amplio que los empleados se esmeran en mantener libre de basuras, en la noche del 22 de julio de 1934 un antisocial llamado John H. Dillinger fue acribillado a balazos por más de 30 policías y agentes del FBI que lo esperaban ansiosamente mientras -acompañado por dos mujeres- miraba una película de hampones, “Manhattan Melodrama” con Clark Gable. Tenía 31 años. Catorce meses atrás había salido de la cárcel con libertad provisional luego de pasar 9 años encerrado por un delito menor. Durante sus últimos y agonizantes meses, hizo de todo: robó bancos grandes y pequeños (en plena Depresión se convirtió en héroe para millones de hombres y mujeres empobrecidos que se sintieron vengados de esos banqueros poderosos y gordos), mató e hirió a numerosas personas, escapó de encerronas en una cárcel y un bosque y fue bautizado por el director del FBI, Edgard Hoover, como el enemigo público número uno. Como la distancia entre el cine y la realidad es mezquina, un niño que después se convertiría en director de cine, Michael Mann, iba con su madre al Biograph y contemplaba las fotos de Dilllinger, expuestas junto a las oscuras cortinas en recuerdo de uno de los héroes más populares de la ciudad. Mann, uno de los grandes realizadores actuales (“Heat”, “El Informante”, “Collateral”, “Hunter” y “Miami Vice” entre otras), ha filmado “Enemigos Públicos” en algunos de los lugares históricos de la vida y la muerte del hampón, una película que algunos califican como “impecable, pulcra, lacónica, imaginativa, sofisticada, minuciosa, elegante, distante y cerebral”, con dos actores que seguramente serán nominados al Oscar: Johnny Depp como este gangster que no era cruel ni sanguinario, pero gozaba lo que hacía mejor en la vida, robar y escapar, y Christian Bale como Melvin Purvis, el agente del FBI que dirige con paciencia, estoicismo y soledad la cacería del enemigo, profundizando de nuevo en una de las grandes obsesiones del director: el juego de los rivales, el enfrentamiento con el otro, los espejos, las miradas compartidas. El 22 de julio, como viene ocurriendo desde hace 75 años, miles de admiradores recordaron a Dillinger entrando al Biograph donde exhibían la película de Mann, comiendo en las cafeterías vecinas, visitando el hotelito Little Bohemia, donde su habitación permanece intacta (al norte de Wisconsin) y recorriendo los bosques vecinos donde los árboles conservan huellas de los tiroteos con la policía. Para que la celebración fuera más ajustada a la realidad, muchos compartieron dos anécdotas sobre el rodaje de “Enemigos Públicos”: al caer boca arriba sobre el andén, ensangrentado, Johnny Depp debió contemplar el mismo pedazo de cielo mirado por Dillinger y, en algún momento de la filmación, el actor vistió la ropa que el personaje acostumbró usar. No imitaciones. Los originales. Hollywood siempre ha sentido adoración por este personaje controvertido y sus hazañas ocupan varias películas, algunas de ellas desechables: “Dillinger” de Max Nossek, 1945, con un pésimo actor, Lawrence Tierney, quien logró un bandido irreal, más cruel de lo que fue y desdibujado en sus perversiones, tanto, que la Academia impidió que el guión ganara un Oscar como el mejor de ese año. Durante los primeros minutos, el padre del delincuente hace una introducción a la sangrienta y breve vida del hijo, y dura apenas una hora con diez minutos. En 1973, John Milius realizó la que algunos consideran su obra maestra: “Dillinger”, con Warren Oates y Ben Johnson en los dos papeles principales. Los historiadores destacan la escena en que Purvis habla con un niño de la calle y descubre que el hampón es más popular que los policías. Por supuesto, el FBI obligó a los productores a colocar una advertencia al final. Algunos comparan este “Dillinger” con otras joyas del género violento, como “Bonnie & Clyde” de Penn, “La pandilla salvaje” de Peckinpah, “La masacre de Chicago” de Roger Corman y “La pandilla Grissom” de Robert Aldrich. Bueno, sin contar las películas de Coppola y Scorsese y De Palma, por supuesto. También están “Young Dillinger” con Nick Adams, 1965; “Baby Face Nelson” de Don Siegel, con Leo Gordon como Dillinger; “The Lady in Red” de Lewis Teague, escrita por John Sayles con Robert Conrad como Dillinger; “Dillinger y Capone” de John Purdy, con Martin Sheen como el primero de los personajes. Basada en un libro de más de 600 páginas escrito por el periodista de Vanity Fair, Brian Burrough, “Public Enemies: America´s Greatest Crime Wave and the Birth of The FBI, 1933-1934”, la película se centra en esos catorces meses que le restan al personaje y utiliza, aún en las crueles y sangrientas escenas de las batallas campales, un tono reposado, elegante, frío, contemplativo que busca, más que el espectáculo de la muerte y el dolor, analizar las reacciones de un Dillinger que no se descompone ni despeina, que siempre va con sombrero, abrigo y elegantes trajes a rayas, que usa espejuelos oscuros y redondos además de un incipiente bigote que no esconde su cara de niño. Este es un Dillinger que dispara y mata solo a los policías, que despoja a los banqueros, pero no a los clientes que yacen asustados en el suelo, que desprecia la vulgaridad, el salvajismo, la impaciencia, la codicia y la ambición de sus compañeros de banda, un personaje que, como dijo alguien, tiene la textura, la belleza, la transparencia, la levedad y el horror logrados por Alain Delon en la película de Jean Pierre Melville, “El Samurai”. No en balde, Mann ha sido comparado en su estilo con el director francés. Un Dillinger que reconoce la idolatría que miles sienten por él, que goza con su fama (el padre, luego de su muerte, se dedicó a dictar conferencias sobre el hijo), no conoce el miedo, pero tampoco tiene ganas de morirse, capaz de entrar al cuartel de policía, caminar entre los uniformados, recorrer las oficinas y sonreír ante las paredes llenas con sus fotos y avisos de recompensa, o estar tranquilo en el cine mientras en la pantalla piden a los espectadores que miren al vecino para identificar y denunciar al fugitivo, o permanecer en su automóvil mientras en las esquinas los policías pasan a su lado sin reconocerlo, o cuando decide ir al cine esa noche. Quizás la mejor definición de este hombre que, en plena Depresión (la película evita mostrar como otras que retratan esa época, las colas de desempleados hambrientos en busca de sopa y pan) roba a los ricos, se burla de la Ley y sostiene un pulso con su rival Purvis (Bale, formidable y también ascético, sin emociones, presionado por el canalla de Hoover), esté contenida en la respuesta que lanza a la bella Billie Frechette (Marion Cotillard), cuando esta, acosada por ese hombre elegante que no dejaba de mirarla (ella trabaja en el guardarropa de un club nocturno), le pregunta quién es, qué hace y él responde: “Me gustan el béisbol, el cine, la buena ropa, los autos veloces, el whisky y tú”. Antes, ella le había preguntado en qué trabajaba y respondió con sinceridad: “Robo bancos”. Ella era mitad india y mitad francesa y compartieron un encendido romance que la película explota, en medio de varias separaciones. Ese 22 de julio de 1934 ya no estaban juntos por razones que el espectador conocerá y él andaba con una joven prostituta, Polly Hamilton (interpretada con inocencia por la sensual Leelee Sobieski, descubierta por Kubrick) y Ana Sage, una rumana que aceptó traicionarlo para evitar que la deportaran. Para que no hubiera confusión alguna, esa noche llevaba un traje rojo. Obsesionado como Kubrick por los adelantos técnicos, Mann utiliza de nuevo cámaras digitales de alta definición que le imprimen una paleta de tonos ocres semejante a un documental y permiten según el director de fotografía Dante Spinotti (en su quinta película con el director), descubrir los secretos de la noche, especialmente en las escenas claves donde las sombras y las figuras aparecen y desaparecen, amenazantes. “Enemigos Públicos” es más que una película de hampones y policías de los años treinta. Igual que los grandes maestros que lo influyen en su concepción del relato cinematográfico y los significados de sus personajes, Mann contempla y comparte el espectáculo doloroso, mezquino, vanidoso, egoísta, solitario de la naturaleza humana en su peor estado, esa naturaleza capaz de generar bestias provocadoras como Dillinger, sus compinches de entonces (Homer Van Meter, John “Rojo” Hamilton, Harry Pierpont, Baby Face Nelson y otros), sus contemporáneos Bonnie & Clyde y Mamá Barker y después Al Capone, y por supuesto, como dice Michael Mann, los ladrones de ahora, los de las pirámides y los bancos transnacionales y los elegantes estafadores. Y una última anotación, sobre la música. Además de la banda sonora compuesta por Elliot Goldenthal, encontramos joyas como “I Am Blue” de Billie Holiday, Diana Krall interpretando “Bye Bye Blackbird”, además de algunos blues con Blind Willie Johnson y Otis Taylor, y temas religiosos históricos. Una delicia. 

Por AventuraAmericana.com
at 7:00 AM EDT
Updated: September 27, 2009 1:44 PM EDT
August 18, 2009
Topic: CINE
Inquietante Sandra Bullock Por Alberto Duque López Ahora entendemos por qué, una película aparentemente menor como “La Propuesta”, de la directora Anne Fletcher - l a misma de “27 Bodas” - esté próxima a alcanzar la ansiada y dorada meta de los 100 millones de dólares en la taquilla de Estados Unidos y Canadá en sus primeras semanas de exhibición, en medio de la histeria provocada por los Transformers, los animalitos helados, el anciano navegante y los cardenales asesinados. Hay varias razones. Ella, por supuesto, Sandra Bullock, quien a los 44 años puede darse el lujo de compartir un desnudo frontal y púdico con los ansiosos admiradores que, por fin, pueden conocer un cuerpo muy bien conservado, hermoso, sensual y lleno de sorpresas como esos senos tan pequeños que son buscados inútilmente por la abuela de su supuesto prometido cuando le prueban un antiguo y cansado traje de novia. Ella en esta película toma algunos de los elementos salvajes y despiadados de Meryl Streep en “El diablo viste a la moda”. Ambos personajes son editoras, la una de una empresa de Nueva York que anda a la caza de buenos autores y la otra, maneja la revista Vogue. Bullock repite los gestos de Streep. Es dura, implacable, egoísta, solitaria, grita y humilla a todos, y cuando comienza la película, luego de sostener un largo diálogo en su celular tras conseguir que Oprah reciba a uno de sus escritores, llega a su oficina y al detectarla, todos los empleados se pasan un mensaje de alerta: “llegó la bruja, cuidado, ya se acerca” mientras ella, alta, en unos tacones-aguja que domina y la hacen más agresiva, sin saludar, sin sonreír, sin mirar a nadie, sintiéndose la última Coca-Cola del desierto entra a su oficina, recibe su vaso de café con leche de soya de manos de su asistente (un estupendo, discreto y aparentemente cobarde Ryan Reynolds), lo humilla, lo maltrata y sale en funciones de depredadora. El personaje es construido con pequeños detalles por una actriz que se encuentra cómoda con un papel que le permite derivar de la dureza y grosería extremas, a la concesión de algunos privilegios a los demás, especialmente a ese asistente que se convierte en su única tabla de salvación cuando su visa de trabajo (es canadiense) se le vence en Estados Unidos y puede ser deportada en cualquier momento. Cuando le propone al otro la solución y este negocia las ventajas que espera recibir, la película alcanza sus momentos más cómicos (¿o dramáticos?). Todos queremos a Bullock y le perdonamos las malas películas de su pasado, y no nos importa repetirlas, mezcladas con otras que son mejores porque ella es el maravilloso y estupendo elemento común que ha conseguido esos personajes de mujeres que no son bellas, tienen un aire cotidiano aún en las situaciones más extremas o sorpresivas, y nos gusta recordarla en sus mejores escenas de “Infamous” como Harper Lee, la amiga del escritor, papel que le habían ofrecido en “Capote”; “Crash”; “The Net” como la chica a quien los computadores borran de la vida; “Murders by numbers” (dirigida por Barbet Schroeder quien supo sacar lo mejor de ella); “28 días” (estuvo varias semanas en una clínica de rehabilitación para conseguir su personaje); “Mientras Dormías” con ese personaje angelical que salva al chico de los rieles de un tren, en remplazo de Demi Moore; “Speed” en la que se esforzó sin tener el físico de Angelina Jolie; y “A time to Kill” sobre una novela de John Grisham, entre otras, además sus personajes cómicos en películas como “Miss Congeniality”, desechable. Lo curioso es que aún en sus peores momentos en el cine, el espectador no la abandona, porque se siente más cerca de ella que de otras divas como Julia Roberts y Nicole Kidman y Angelina Jolie. Además, como es productora, guionista, actriz y promotora tiene más control sobre sus proyectos, aunque a veces se equivoque. Amante de la cerveza, los caballos, la vida al aire libre, las obras de caridad (ha entregado en varias ocasiones sumas cercanas al millón de dólares), celosa de su vida privada, con un profundo sentido del humor negro, defensora de las minorías, cómoda con los logros profesionales y personales de su vida, admiradora de cómicos como Jerry Lewis, Chaplin, Carol Burnett y otros, dueña de media ciudad de Arlington, Virgina, donde nació, ahora protagoniza esta comedia que sigue de cerca el proceso de transformación de esa mujer implacable e inhumana que de Nueva York salta a los lagos y montañas de Alaska donde descubre, dolorosa y sorpresivamente que en el fondo, ella también es humana y lo que es mejor, que puede disfrutar de las situaciones más cotidianas, ridículas, hogareñas, familiares y hasta eróticas. 
Por AventuraAmericana.com
at 12:04 AM EDT
Updated: September 12, 2009 4:01 PM EDT
July 24, 2009
Topic: CINE
¿Megan Fox o los Transformers? Por Alberto Duque López Ante la segunda parte de esta saga de acción, el espectador, de acuerdo a edades y gustos, tiene que escoger entre la sensual protagonista o las máquinas cada vez más destructoras. “Transformers, la venganza de los caídos” podría convertirse en la película más taquillera del año luego de los estrenos de “Terminator”, “Una noche en el museo 2”, “Ángeles y Demonios”, “Up”, “Wolverine”, “Monstruos vs. Aliens” y “Fast & Furious 4”, mientras llega la exhibición de “La era de hielo 3” y “Harry Potter”, también muy populares. La última media hora, cuando todos los robots se destrozan a cañonazos y los soldados refugiados entre las ruinas que quedan de las pirámides egipcias intentan defenderse y defender a los protagonistas, esa media hora es sorprendente y hay que decirlo, inolvidable, aunque el lector y espectador no sea amigo de los blockbuster y menos, los que están basados en tiras cómicas, series de televisión y juguetes costosos. Es que, desde los años setenta y ochenta, millones de adultos y chicos sueñan, juegan, se divierten, comparten, pelean, y hacen de todo alrededor de los juguetes fabricados por la firma japonesa Takara, los Transformers, compuestos de piezas móviles que los convierten en robots humanoides o en la característica de cada modelo. Pero, el éxito aplastante de estos juguetes alcanzó niveles míticos cuando en 1984 se inició la serie de televisión que, en su primera etapa, hasta 1995, tuvo características clásicas con títulos como “Transformers Generation 1” con 98 episodios o “Transformers Zone” o “Transformes Victory”. Luego vino la llamada “Era de las Bestias” entre 1996 y 2002, para derivar en la Trilogía de Unicron hasta 2006 y la actual Transformers Animated. A la serie en sus distintas etapas hay que agregar las líneas Hasbro y Takara en juguetes, las historietas en todos los idiomas, las películas, los videojuegos y todas las posibilidades que la imaginación puede ofrecer a chicos y grandes. En 2007 por fin fue realizada la superproducción “Transformers”, dirigida por uno de los grandes artesanos de Hollywood, Michael Bay, con Shia Labeouf, Megan Fox, John Turturo y Jon Voight. Se estrenó un 4 de julio y obtuvo tres nominaciones a los Oscares técnicos, además de 319 millones en la taquilla total. La historia tenía que ver con la batalla infinita de dos razas de alienígenas robóticas, los Autobots y los Decepticons que llegan hasta la Tierra. Los Decepticons se topan con la oposición de un adolescente, Sam Witwicky, quien con su ingenuidad, humor negro y simpatía por las máquinas se convierte, sin saberlo ni quererlo, en defensor de los humanos cuando el padre le regala un auto clásico, un Camaro que es un Transformer. Con su amiga Mikaela vive las aventuras más disparatadas, aliado de Optimus Prime, líder de los Autobots. La película impuso dos lemas entre los jóvenes: “Es más de lo que ves” y “Sin sacrificio no hay victoria”. Ahora, del mismo director y los mismos actores, pero con un número mayor de máquinas y efectos digitales y otros personajes, llega “Transformers, la venganza de los caídos” para ponerle punto final a la angustiosa espera de millones de fanáticos en el mundo entero. Por supuesto, apenas una escala en una larga secuencia de historias cada vez más disparatadas como la nueva “Terminator”, en la que el hijo comparte peligros con el padre más joven. Han pasado dos años desde que el joven Sam Witwicky salvara al universo, sigue siendo un adolescente normal que se marcha a la universidad dejando novia y padres, mientras intenta explicar su partida a su amigo más reciente y robot guardián, Bumblebee. Su objetivo es llevar una vida universitaria normal… pero, la Guerra ha producido muchos cambios. Por ejemplo, el Sector 7 ha sido desmantelado y su soldado más leal, el agente Simmons, despedido. En su lugar se ha creado una nueva agencia, NEST que pretende trabajar codo con codo con los Autobots. Por desgracia, un asesor de seguridad del gobierno, Galloway, se esfuerza por acabar con NEST, creyendo que toda amenaza de guerra ha desparecido hace tiempo. Justo cuando la vida está a punto de ordenarse cómodamente, Sam es asaltado de pronto por visiones que chispean como rayos por su cerebro. Temiendo sufrir la misma demencia que amargó a su abuelo, mantiene en secreto sus visiones hasta que ya no puede seguir ignorando los mensajes y símbolos que se filtran en su mente. Pese a sus cuidadosos planes, Sam vuelve a encontrarse en medio de una batalla entre Autobots y Decepticons. Mientras las máquinas y sus combates ruidosos despiertan toda clase de emociones en un sector de los espectadores, otros esperan rencontrarse con quien se ha convertido en una de las actrices más sensuales de Hollywood, Megan Fox quien ya no es la novia juvenil de la primera película, sino una atractiva mujer que ayuda al héroe en todo y quien en la vida real, se ha convertido en personaje favorito de las revistas escandalosas con declaraciones explícitas sobre su sexualidad. Ya la postulan, por sus actitudes, como la sucesora de Angelina Jolie y hasta le pronostican el rodaje de “Lara Croft III”. De modo que los espectadores pueden dividirse cómodamente entre quienes se quedan con las máquinas y los que prefieren la agresividad de la chica Megan Fox.
Por AventuraAmericana.com
at 3:25 AM EDT
Updated: September 13, 2009 8:05 PM EDT
July 17, 2009
Topic: CINE
Magos enamorados e inmaduros
Por Alberto Duque López Dentro de algunos años, cuando se haga el balance final de las películas del joven mago, esta, la sexta, titulada “Harry Potter y el misterio del príncipe” no será escogida precisamente por ser la mejor, pero sí por tres motivos específicos: el comienzo, espectacular, lleno de sorpresa y miedo, con el ataque de los mortífagos a un Londres inerme que muestra sus calles y edificios y el puente Millenium destrozados por el fuego hasta llegar al barrio de los magos; los últimos minutos cuando Potter y su maestro entran a la cueva de Quien No Debe Ser Nombrado y enfrentan ese espectáculo de muerte, dolor, fuego, agua y miseria y la atmósfera de romance pueril, desubicado y desordenado que envuelve a los protagonistas que se comportan como chiquillos enamorados, igual que en el libro. Bueno, la espera ha finalizado. Millones de admiradores de la saga en libros y películas pueden dormir tranquilos: ya entró en cartelera esta historia que viene desde 2001 cuando fue estrenada la primera, “Harry Potter y la piedra filosofal”, seguida por “Harry Potter y la cámara de los secretos”, 2002; “Harry Potter y el prisionero de Azkabán”, 2004; “Harry Potter y el cáliz de fuego”, 2005 y “Harry Potter y la Orden del Fénix”, dos años después. Todavía los sicólogos, maestros, investigadores, analistas, críticos y expertos en lecturas infantiles y juveniles se preguntan por qué este éxito escandaloso de un personaje que una señora divorciada, con una hija y con problemas económicos materializó una fría mañana en Edinburgo mientras, en una cafetería de mala muerte, intentaba encontrarle salida a sus problemas financieros y familiares. Lo demás forma parte de la leyenda, tanto de la literatura popular como del cine: Joanne K. Rowling, (nacida en Bristol y este 31 de julio cumple 44 años), una maestra de escuela que en 1990, durante un viaje de cuatro horas en tren, descubrió el personaje de un niño dotado de profundos y devastadores poderes mágicos que podría convertirse en protagonista de una historia llena de misterios y sorpresas. Guardó Harry Potter en su corazón y solo seis años después tuvo tiempo de sentarse a escribir su historia. Bueno, la verdad es que la necesidad (se acababa de divorciar del periodista portugués que era su marido, con quien tuvo una bebé), se mudó donde la hermana en Edinburgo y todas las mañanas, acompañada por la hija y un perro escribió a mano lo que por la noche pasaba a máquina. Nunca ha usado computador, como otra novelista importante -pero de otro género- Patricia Highsmith. Contrató un agente que presentó el manuscrito ante varias editoriales que lo rechazaron por considerarlo demasiado truculento, hasta cuando Bloomsbuy aceptó, la hizo firmar con iniciales (la K es inventada) y comenzó uno de los más grandes fenómenos literarios de todos los tiempos, semejante al actual de la trilogía “Milenium”. Las dos primeras películas fueron dirigidas por un realizador sensible y dotado de mucho humor, Chris Columbus; la tercera por el mexicano Alfonso Cuarón, el mismo de “Y tu mamá también”; la cuarta fue realizada por el maestro Mike Newell, el de “El amor en los tiempos del cólera” y las dos últims por David Yates. Invitado por Warner, este cronista asistió al rodaje de “El prisionero de Azkabán” y “El cáliz de fuego” cerca de Londres y de esa doble experiencia, quedan las imágenes de los descomunales escenarios, el ritual de las filmaciones, los directores y sobre todo, los tres niños que ya no son niños como lo prueba el tema de esta sexta película. Este miércoles arranca en Estados Unidos y el resto del mundo, luego del estreno hace quince días en Tokio, donde alguien afirmó que “esta nueva entrega, dirigida por el británico David Yates -quien también estará detrás de las dos películas restantes de la saga- promete más acción y romance. Harry (Daniel Radcliffe) se preparará bajo la atenta supervisión del director de Hogwarts, Dumbledore, para el enfrentamiento final con Lord Voldemort, cuya ambición es dominar el mundo y acabar con los 'muggles' o no-magos. La historia de amor entre Harry y la hermana pequeña de Ron (Rupert Grin), Ginny, es la nota romántica de la cinta. Además, el propio Ron será el objeto de la atracción de Lavender Brown, algo que provocará los celos de la otra protagonista, Hermione (Emma Watson). Como el cine y la realidad no están lejanos, ruedan rumores “que relacionan a Radcliffe y Watson detrás de las pantallas. En una entrevista a la revista Esquire, el actor ha desmentido los rumores y ha negado la relación: "Sabemos que a los fans les hubiese gustado, pero lo siento: no pasó nada. Hubiese tenido además algo de incestuoso". Por lo pronto, nadie puede olvidar que las cinco películas de la saga estrenadas hasta ahora han recaudado 4.500 millones de dólares en todo el mundo, aunque la quinta parte recaudó en 2007 menos de la mitad de los ingresos de la primera. No importa, hay que ver esta sexta película que, según los fanáticos y el director Yates, “es una película más oscura y también más adulta. Los tímidos escarceos sexuales de la última entrega dan paso en esta a un casi permanente coqueteo entre los protagonistas. No hacemos más que seguir el mapa que nos ha dado J. K. Rowling: esta entrega es más madura, más compleja, y los espectadores más jóvenes de los visionados que hemos hecho responden muy bien a la madurez y la intensidad de algunas de las escenas. No se sienten tratados con condescendencia”. Como ocurre siempre con películas tan particulares y personales como Harry Potter (unos las detestan mientras otros las adoran), uno se pregunta qué versión vieron los periodistas británicos para ser capaces de emitir estos juicios que nos parecen exagerados o al menos, no correspondientes con la copia que nosotros, simples mortales, acabamos de ver. The Guardian predice que la cinta será aún más taquillera que “Transformers 2” según indican las preventas de las entradas para el filme en el Reino Unido y en Estados Unidos. En general, los diarios británicos hicieron críticas positivas de la cinta, diciendo que la película estuvo a la altura de sus antecesoras y tocó los puntos más sensibles para los millones de admiradores de Potter en todo el mundo. El sensacionalista The Sun fue más allá y la llamó "la más confiada, elegante, única, afectuosa e inteligente Harry Potter hasta el momento" (exagerados) y "En vez de 'verse un poco siniestros de nuevo', Daniel Radcliffe como Harry, Emma Watson (Hermione Granger) y Rupert Grint (Ron Weasley) se muestran más desenfadados. Algunas veces es una comedia romántica de escuela secundaria", comentó el diario. La serie de libros termina con el séptimo volumen "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte", pero Warner decidió hacer dos películas de la entrega final porque “los productores están desesperados en no comprometer sus ganancias", escribió Andrew Pulver en el diario The Guardian. Sarah Crompton, del Daily Telegraph, dijo: "Para los fanáticos tanto de las películas como de los libros, este es un agregado elegante al canon, incluso aunque esté sólo para dejar planteada la escena para el conflicto final en las próximas dos películas". Definitivamente, no vimos la misma copia. Es bueno aludir, entonces, al tema de esta nueva película, llamada a convertirse en una de las triunfadoras del año en la taquilla: envalentonados con el regreso de Lord Voldemort, los Mortífagos están causando estragos, tanto en el mundo de los Muggles con en el de los magos. Hogwarts ya no es el lugar seguro que solía ser. Harry sospecha que dentro del castillo hay aún nuevos peligros. Pese a ello, Dumbledore se empeña en preparar a Harry para la batalla final, pues sabe que se está aproximando, y muy rápido. Él necesita que Harry lo ayude a descubrir una clave fundamental para revelar las defensas de Voldemort. El único que las conoce es el ex profesor de Pociones de Hogwarts, Horace Slughorn. Entonces, Dumbledore endulza la oreja de su antiguo colega, prometiéndole más dinero, una oficina más grande… y hasta la oportunidad de enseñarle al famoso Harry Potter, para que vuelva a retomar su puesto. Mientras tanto, en Hogwarts, los estudiantes sufren un ataque muy distinto: las hormonas adolescentes, que surgen con toda fuerza de punta a punta de la escuela. La larga amistad entre Harry y Ginny Weasley comienza a transformarse en algo más profundo. Claro que, ellos se olvidan de un pequeño detalle: en medio de los dos están el novio de Ginny, Dean Thomas, y también el hermano mayor de Ginny, Ron. Sin embargo Ron tiene su propio interés amoroso a quien dedicar su tiempo: Lavender Brown, a quien llena de atenciones. Eso hace que Hermione hierva de celos, aunque ni loca va a demostrar sus verdaderos sentimientos. De pronto, una caja de chocolates, que contienen una poción mágica, termina en manos equivocadas y todo comienza a cambiar. El amor florece y en medio de todo un estudiante dedica su tiempo a cosas muy distintas y muy importantes. Él está determinado a tener éxito en su cometido, uno en verdad muy negro. El romance está en el aire, pero la tragedia está a la vista, y si llega, tal vez Hogwarts cambie para siempre. Los realizadores ya están muy familiarizados con este mundo de peligros y magia: David Yates retorna como director, lo mismo que los productores de todas las películas “Harry Potter”, David Herman y David Barron, igual que el guionista Steve Kloves, quien escribió el guión de las primeras cuatro películas de la franquicia. Una vez más, encabezando el reparto están: Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson retomando sus papeles de los jóvenes magos Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger. Ellos enfrentan nuevos desafíos y peligros con el regreso de Lord Voldemort. Otros actores que también retornan son: Helena Bonham Carter como Bellatrix Lestrange; Robbie Coltrane como Rubeus Hagrid; Warwick Davis como el Profesor Filius Flitwick; Michael Gambon como el Profesor Albus Dumbledore; Alan Rickman como el Profesor Severus Snape; Maggie Smith como la Profesora Minerva McGonagall; y Julie Walters como Molly Weasley. También varias jóvenes estrellas retoman sus papeles como estudiantes de Hogwarts: Tom Felton en el papel del viejo adversario de Harry, Draco Malfoy; Evanna Lynch como Luna Lovegood; y Bonnie Wright en el papel de Ginny Weasley, la más joven del clan Weasley. Dos artistas premiados se incorporan ahora al reparto de “Harry Potter”: Jim Broadbent (“Iris”) ganador del Premio de la Academia, interpretando el papel del Profesor de Pociones, Horace Slughorn; y la actriz ganadora del Premio de la Academia Británica de Artes de Cine y Televisión (BAFTA) Helen McCrory (“The Queen”) encarnando a Narcissa Malfoy, madre de Draco Malfoy, y hermana de la malvada Bellatrix Lestrange. Los fanáticos de Harry Potter en libros y películas pueden dormir tranquilos, mirar y repetir y comentar y comparar esta sexta entrega de la saga mientras llegan la séptima y octava películas con el título de “Harry Potter and the Deathly Hallows”.
Por AventuraAmericana.com
at 12:32 AM EDT
Updated: September 12, 2009 11:16 PM EDT
May 26, 2009
Topic: CINE
El inspector de “Ángeles y Demonios” Por Alberto Duque López Pocas películas despiertan tantas reacciones encontradas como las basadas en las novelas plásticas de Dan Brown que especulan con falsas informaciones sobre supuestos secretos de la Iglesia, el Opus, la Ciencia y otras entidades que cometen el error de enfadarse, reaccionar contra las películas y ayudar a que su taquilla sea exagerada. Los que leyeron el libro “Ángeles y Demonios” tienen varios reparos, sobre todo en torno al personaje polémico y agresivo del Camarlengo y otros cambios que no perdonan a los guionistas y al director. Los aficionados a los temas científicos se asombran del despropósito planteado por la película sobre un tema tan inasible como la anti materia, ubicada en un cilindro que trastean por todos los escondites romanos hasta llegar al castillo del Santo Ángel. Los simples aficionados quedan exhaustos por las carreras imparables del elenco, en medio de multitudes desprevenidas de turistas. A todos, una simple recomendación: gocen la película como cualquier aventura de acción. Lo que es. Como si fuera un capítulo de “24”, porque también el tiempo está muy marcado, muy justo. A estas alturas, se ha publicado de todo sobre el que será uno de los grandes estrenos del año, la película del estupendo director Ron Howard (realizador de esa obra maestra llamada “Frost/Nixon” con la que demostró que el cine inteligente no tiene que ser aburrido), con el mismo inexpresivo protagonista de “El Código Da Vinci”, Tom Hanks, quien de nuevo se la pasa saltando, corriendo, escapando y sobreviviendo en la oscuridad de las calles y plazas de Roma y el Vaticano, aunque en esta ocasión, la mayoría de los escenarios son virtuales, con fotos y filmaciones superpuestas porque no tuvieron permiso de rodaje. No importa. Howard se ha defendido de la acusación de que difama a la Iglesia Católica, a propósito de las representaciones ficticias del Vaticano: “Déjenme ser un poco polémico; creo que los católicos, incluyendo la mayoría en la jerarquía de la Iglesia, disfrutarán con la película por lo que es: un misterio excitante, ambientado en la inspiradora belleza de Roma", y su mensaje responde a una columna de opinión publicada por Bill Donahue, Presidente de la Liga Católica para Derechos Religiosos y Civiles que acusaba a Brown y a Howard de "difamar a la Iglesia Católica con historias fabulosamente falsas". En medio de tantas entrevistas es grato registrar el trabajo de uno de los coprotagonistas de “Ángeles y Demonios”, Pierfrancisco Favino, actor versátil, galardonado y alabado por la crítica, que interpreta al Inspector Ernesto Olivetti, cabeza de la Gendarmería. Su fuerza policíaca vigila todo lo que ocurre en el interior del Vaticano, es decir, todo aquello que no cae bajo la jurisdicción de la Guardia Suiza. Favino se comprometió con el interesante desafío de interpretar a un personaje italiano en una cinta norteamericana, cuyo telón de fondo es Roma, la ciudad natal del actor. A lo largo de la cinta, habla italiano –pero la mayoría de sus escenas son en inglés. Favino habla un inglés perfecto, con una ligera inflexión británica. El problema, según él, consistió más bien en definir la clase de acento italiano que Olivetti desplegaría. “Ron y yo abordamos el problema del acento. Le pregunté si quería que yo echara mano de un acento italiano clásico, pero él respondió que no – y, francamente, su decisión me pareció muy atinada. Yo no deseaba incurrir en lugares comunes. Las más de las veces, los italianos suelen ser representados como mafiosos, amantes o pizzeros, así que me dio gusto poder evitar estos estereotipos y, por el contrario, gozar de la oportunidad de interpretar a otra clase de hombre, implementando mi acento natural. Aprendí inglés en Inglaterra y, por ende, sé que sueno como latino, pero también me han dicho que resulta difícil adivinar mi lugar de procedencia, rasgo que espero sea de ayuda a mi propio personaje. El trabajo en el Vaticano supone tener que lidiar con gente muy diversa, originaria de un sinnúmero de naciones. Es decir, estamos hablando de una comunidad internacional en el sentido más amplio del término. Olivetti hablaría sin duda como alguien que vive y opera en un mundo así”, asegura Favino. Claro que, siendo romano, Favino conoce muy bien el Vaticano, a pesar de lo cual la investigación que realizó a fin de enriquecer su actuación resultó mucho más complicada de lo que esperaba. La tormenta que tanto el libro como la película del “Código Da Vinci” generaron en el Vaticano, inspiraron y colorearon la búsqueda y los estudios del actor. “Bueno, claro que la gente que trabaja en el interior del Vaticano sabe perfectamente que a la Iglesia no le agrada el libro en el que la cinta está basada. Pude ponerme en contacto con un trabajador del Vaticano, pero, al final, esta persona prefirió no ayudarme, y yo entendí perfectamente su postura. Me dio unas cuantas pistas, pero en realidad esto no es más que una película de ficción, puro entretenimiento. Mi trabajo consiste en hacer de la experiencia de Olivetti algo real, pero sin dejar de servir a la historia o a mi personaje. Por ejemplo, yo sabía que los miembros de la Gendarmería debían estar casados y ser católicos, aunque su trabajo no es tan estricto como el de la Guardia Suiza. Los gendarmes solo van al Vaticano a trabajar; por las tardes regresan a sus casas y a sus familias. Por ello se me ocurrió que Olivetti llevara puesto un anillo de casado. En mi opinión, él cumple con su deber, pero mantiene una mente abierta”, dice Favino. Robert Langdon comparte esta apertura mental –el público conocedor del libro de Dan Brown encontrará así numerosas diferencias entre el Olivetti de Favino y el de Brown: “En el libro, Olivetti es un tipo muy estricto y severo –no puede entender a Robert Langdon ni al resto de las personas y cosas que se encuentran fuera de la jurisdicción del Vaticano. En la película, mi personaje se vuelve más humano, de hecho, se torna muy afable y así tiende un puente entre Robert Langdon y todo aquello que está dentro o fuera del Vaticano. Olivetti tiene que lidiar con ambos aspectos y, en cierto sentido, su apuesta consiste en balancear estos puntos de vista. Él es quien ha pensado en llamar a Langdon a fin de solucionar el misterio, y por ende, es quien más confía en sus habilidades y en el tipo de ayuda que el miembro de Harvard puede brindar”, explica Favino. Finalmente, el equipo de producción viajó a California a fin de terminar la cinta. Favino se aclimató sin problemas, rentando un pequeño bungaló en la otra Venecia (Venice Beach), a miles de millas de su contraparte italiana. Lo extraño, comenta, fue haber entrado en un set en Los Ángeles idéntico a Roma, su ciudad natal. “Por momentos llegué a pensar que el set de la Plaza de San Pedro era real, y que mi casa (en Italia) se encontraba a unos cuantos metros. Impresionante. No tuve que fingir nada ni intenté darme una idea de cómo sería todo si estuviésemos en la localidad auténtica, porque el set guardaba un parecido asombroso. Un amigo tiene una casa que podría estar en la esquina del set -¡sentí ganas de llamarle para contarle que me encontraba a unos pasos de su propiedad! Todos los detalles eran tan reales y vívidos”, concluye Favino. Si el espectador mira la película con los ojos ingenuos y desprevenidos de este actor italiano, entonces no sufrirá incomodidad alguna: corra como un loco por las calles diurnas o nocturnas de Roma, descubra pistas que solo Tom Hanks es capaz de descifrar, déjese aplastar por la cascada de informaciones filosóficas, sociales, religiosas, políticas e históricas que los personajes sueltan a la menor provocación y en una palabra, deje que Hollywood lo seduzca, de eso se trata. Ya se sentirá inteligente cuando se emocione en la oscuridad con toda la descomposición exhibida en “Los secretos del poder” de Kevin McDonald, esa sí, una película decente y útil para todos. Con su canto nostálgico a la prensa impresa que está desapareciendo. Mientras los Illuminati hacen de las suyas. 
Por AventuraAmericana.com
at 7:00 AM EDT
Updated: September 12, 2009 11:17 PM EDT
May 14, 2009
Topic: CINE
Wolverine en busca de sus orígenes Por Alberto Duque López Es curioso. A pesar del pésimo ambiente creado por los medios alrededor del estreno de “X-Men Orígenes: Wolverine”, la película produjo 90 millones de dólares en su primer de fin de semana en Estados Unidos y Canadá, sin contar el resto de mercados internacionales, incluida Latinoamérica, donde la discutida producción sirvió para que miles de espectadores desoyeran a quienes escriben o hablan sobre cine. Es curioso, porque muchos se sienten desencantados con una película que atrae más con sus efectos especiales que con la historia de este personaje solitario y violento. Las primeras escenas ya nos sitúan en el clima de tensión, magia, sorpresa, pesadilla, rabia, violencia, exageración, intolerancia, soledad y desprecio que ha caracterizado los numerosos y populares personajes e historias de los X-Men, tanto en los cómics de Marvel como en las series de televisión y las películas de cine. Las primeras escenas de una película que, un mes antes de su estreno internacional, ya estaba en la web y en las calles de todas las ciudades donde el comercio de las copias ilegales es próspero: una copia imperfecta en la que aparecen las marcas de los editores, los cables que sujetan a los actores y dobles, los equivalentes de las figuras y otros detalles que convierten esa copia en el “borrador” más codiciado por fanáticos y coleccionistas de la serie. Varias cabezas rodaron dentro y fuera de los estudios Fox. No importa: de todos modos esta película de Wolverine está llamada a convertirse en una de las cinco más taquilleras del año al lado de la nueva “Terminator”, “La era de hielo 3”, “Ángeles y Demonios”, “Harry Potter” y “Transformers 2”. Las primeras escenas suceden en Alberta, Canadá, en medio de los bosques oscuros y helados. James, hijo de Elizabeth y John Howlett, permanece en cama porque siempre ha sido débil y enfermo. Lo acompaña su mejor amigo Dog, hijo de Thomas Logan, guardián de la enorme casa de la familia Howlett. Mientras el padre y el amigo animan al pequeño enfermo, se oyen los gritos de Thomas Logan que llega a la mansión en busca de problemas, es decir, la mujer ajena. El padre dice a los dos pequeños que no se muevan, baja a la sala y es asesinado por el otro. El pequeño James se entera entonces de varias noticias terribles: se ha quedado sin padre; no es hijo de ese hombre sino del otro, el asesino; Dog no es su mejor amigo sino su hermano y, lo que impacta a los espectadores: en medio de sus aullidos de rabia, dolor y soledad, siente cómo le nace de las manos un juego de cuchillas de hueso que después será perfeccionado y fortalecido por la ciencia. Entonces los dos jóvenes, compartiendo mutuamente un odio, un amor, una relación destructora, dolorosa y dañina, espalda con espalda participan de los combates más salvajes de la Guerra de Secesión, la Primera Guerra Mundial, la Segunda, Corea, Vietnam, hasta cuando son buscados para que formen parte de un programa de mutantes. En la historia de la cultura popular, pocos personajes e historias han calado tanto en tantas generaciones y en todos los idiomas como los X-Men, esos mutantes que tienen poderes y habilidades espectaculares y son las víctimas y el símbolo de la intolerancia y la ceguera de los seres humanos, para quienes esos personajes son temibles, misteriosos, y deben ser no solo relegados y encerrados sino destruidos. Quizás la mejor síntesis de la filosofía y las intenciones de estas historias sea la expresada por el director Bryan Singer, realizador de las dos primeras películas, al sostener que los X-Men plantean preguntas que todos nos hacemos: “¿Estoy solo en el mundo? ¿Por qué soy tan diferente?, y ¿Cómo me voy a acoplar en la sociedad? Estos cuestionamientos son universales y eternos, particularmente entre adolescentes. En alguna ocasión todos nos hemos sentido como si fuéramos mutantes”. Los X-Men aparecieron en 1963 de la mano de sus creadores Stan Lee y Jack Kirby. El grupo inicial de adolescentes estaba formado por Cíclope, Jean Grey, Ángel, Bestia y el Hombre de Hielo, estudiantes de la Escuela Xavier para jóvenes talentos, auténticos superdotados que escondían del mundo sus poderes extraordinarios. A esa popularidad han contribuido también en buena parte las tres películas de cine (2000, 2003 y 2006) que cuentan con algunos de los actores más populares de Hollywood (Patrick Stewart como Xavier, el telépata más poderoso del mundo; Hugh Jackman, Wolverine, una solitaria máquina de pelea, con asombrosos poderes de curación, garras retractables de adamantium y una furia salvaje; Ian McKellen, Magneto, poderoso mutante que puede controlar y manipular cualquier tipo de metal; Halle Berry, Storm, quien puede cambiar el clima; Famke Janssen, Jean Grey, quien además de telépata cuenta con poderes de telekinesis; James Marsden, Cyclops, cuyos ojos liberan un rayo de energía capaz de atravesar montañas; Anna Paquin, Rogue, con la habilidad de absorber los poderes y recuerdos de cualquier persona que toque; Rebecca Romijn-Stamos, Mystique, capaz de sufrir una metamorfosis para adoptar la figura de cualquiera, y ahora esta, “Wolverine”, dotada de los más sofisticados recursos digitales. “X Men orígenes: Wolverine” es la anticipación de las tres películas citadas, la historia de lo que ocurrió antes, la semilla de tantas desgracias y ese pasado del héroe que él mismo no recuerda porque fue sometido a un lavado salvaje de su memoria al caer en manos del peor enemigo de los mutantes, el comandante William Stryker, un acaudalado científico que cuenta con la simpatía del gobierno de Washington, tiene todos los recursos y equipos sofisticados, y la misión de exterminar a esos personajes que tienen superpoderes y no merecen la vida. En la primera de las películas anteriores el clima de intolerancia alcanza su peor nivel cuando los seres humanos se rebelan y exigen la puesta en marcha de un Acta de Registro de Mutantes. Ya en esas tres películas, Wolverine intenta, inútilmente, saber de su pasado, por qué su cuerpo regenera cualquier herida, por qué puede transportarse a distancias enormes, por qué guarda una furia salvaje que no puede reprimir, por qué echa de menos a una mujer que no puede identificar, por qué se mantiene aparte en algunas actividades de sus amigos mutantes, y sobre todo, por qué ni las balas, ni el fuego, ni el dolor, ni el cansancio, ni las torturas del cuerpo (el alma la tiene siempre lacerada), pueden reducirlo. Dicen los expertos que Wolverine está dotado genéticamente de sentidos animales del olfato, vista y oído, así como un factor mutante de regeneración. Su ventaja más impresionante es su indestructible esqueleto injertado con metal y sus afiladas garras extensibles, hechas con una aleación metálica irrompible llamada adamantium. Es solitario por naturaleza, cazador de profesión, y un hombre con un pasado que lo atormenta. Wolverine apareció por primera vez en octubre de 1974, en la revista 180 de “Hulk”, creado por Len Wein, John Romita y Herb Trimpe. Después fue retomado y perfeccionado por Chris Claremont, John Byrne y el mítico Frank Miller, quienes desarrollaron varias entregas en las que el lema del personaje sorprendió a los fanáticos: “Soy el mejor en lo que hago, pero lo que hago no es muy agradable, entérate”. Wolverine se unió a los X-Men en 1975 y ha participado de los numerosos grupos en que se han dividido los personajes. Los videojuegos con este superhéroe se cuentan entre los más vendidos en el mundo entero. La película, dirigida por Gavin Hood tiene algunas escenas estupendas, batallas salvajes, cacerías que no descansan y, sobre todo, intenta contagiar al espectador con el espíritu de este animal solitario a quien le matan la mujer, es acosado por el hermano y sus enemigos, es incapaz de esconderse, se enfrenta a todos los peligros y se alía con otros personajes. Los efectos especiales son sorprendentes (las escenas del juego de cartas y el estallido del reactor nuclear y la colocación de las piezas metálicas en el esqueleto del personaje, sorprenden), y la copia que ha circulado de manera fraudulenta no refleja para nada el alcance de suspenso, emociones, aventuras y técnica que encierra una película que deja abierta la puerta para una secuela, interpretada y producida por un actor convertido en uno de los íconos del cine contemporáneo: Hugh Jackman. Pero, con toda esa pirotecnia, los fanáticos de los X-Men sienten que la película les quedó debiendo buena parte de la historia y prefirió alardear de sus inmensos recursos (más de 150 millones de dólares gastados), antes que dedicarse a solucionar los vacíos y carencias ostensibles.
Por AventuraAmericana.com
at 7:00 AM EDT
Updated: September 13, 2009 5:39 PM EDT
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